TURISMO ONÍS

Apartamentos rurales Gamonedo

Apartamento rural en Onís • 3 llaves • Asturias • España • Europa

Apartamentos rurales Gamonedo

Los tres apartamentos disponen de calefacción, agua caliente, aparcamiento privado, terraza y entradas a los mismos totalmente independientes. Todas las comodidades necesarias para hacer una estancia más agradable.

Los apartamentos están situados en un sitio privilegiado, en alta montaña, en la comarca de los Picos de Europa, a 14 km de Cangas de Onís, a 25 minutos de la playa (bien de Llanes o Ribadesella) y a 20 minutos de Covadonga y los lagos de Enol y Ercina.

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Características generales Apartamentos rurales Gamonedo

Aparcamiento descubiertoLavadoraEn la montañaTelevisiónMascotas no se admitenMicroondasFrigoríficoBañoHornoFuera del casco urbanoCalefacciónTerraza

Información de interés
Datos prácticos

LOS APARTAMENTOS

 

Los tres apartamentos disponen de calefacción, agua caliente, aparcamiento privado, terraza y entradas a los mismos totalmente independientes. Todas las comodidades necesarias para hacer una estancia más agradable.

Los apartamentos están situados en un sitio privilegiado, en alta montaña, en la comarca de los Picos de Europa, a 14 km de Cangas de Onís, a 25 minutos de la playa (bien de Llanes o Ribadesella) y a 20 minutos de Covadonga y los lagos de Enol y Ercina.

DÓNDE ESTAMOS

El pueblo de Gamonedo de Onís es el nucleo de población más alto del Concejo de Onís y está situado en las estribaciones de los Picos de Europa, muy próximo al Parque Nacional.

Se trata de un pequeño pueblo de montaña con una arquitectura tradicional basada en el pastoreo y las labores ganaderas. Al pueblo de Gamonedo se accede desde Benia de Onís por la carretera local a Gamonedo después de atravesar las Bobias y Demués en una distancia aproximada de 9 km, por unos parajes de gran belleza.

Tomando un camino desde el interior de Gamonedo, se llega a la capilla de Santa Marina; se ubica en la cima de una colina, dominando los valles circundantes. Posiblemente de traza tardomedieval, conserva la portada en forma de arco de medio punto. Consta de un tramo rectangular que se estrecha a la altura de la cabecera, en cuyo muro sur destaca una bella aspillera abocinada, de estilo barroco a juzgar por la cornisa de piedra que recorre este flanco.

GAMONEDO: ahí es donde nace el bien mas preciado, que es el famoso queso de Gamonedo; se trata de un queso totalmente artesano, elaborado a partir de leche de vaca, oveja y cabra. Un queso semiduro de pasta blanca, un poco veteado con ligeras manchas verde-azuladas, fruto de la actividad del penicilium, seco y ahumado, de aroma intenso y de un sabor picante.

Su corteza es de dureza apreciable, aunque la pasta es desmenuzable. El queso de Gamonedo se caracteriza por el ahumado, operación que dura unos 10 días y que se lleva a cabo en las cabañas que los pastores tienen en los puertos. Posteriormente pasan a unas cuevas naturales, donde madurara en un máximo de dos meses, momento en que la actuación del penicilium adquiere sus veteadas manchas. Se degusta con un poco de pan.

El queso Gamonedo está considerado entre los más caros del mundo.

Gamonedo cuenta con 51 habitantes y está a una distancia de 7,2 kilómetros de la capital del concejo, Benia de Onís, formando parte de la parroquia de Bobia, en el Concejo de Onís del Principado de Asturias.

Puede Onís legítimamente enorgullecerse de ofrecer abundantes y preciosos testimonios que evidencian una personalidad histórica de primer orden dentro del contexto regional del Principado de Asturias. Los vestigios más importantes de época prehistórica son los de la cueva La Peruyal, más conocida como Cueva del Oso, localizada muy cerca de Benia de Onís. Contiene los restos fosilizados de lo que hasta no hace mucho se creía un oso de las cavernas. Según las últimas investigaciones llevadas a cabo por la doctora Ana Pinto, el esqueleto corresponde a una cría de rinoceronte lanudo.

Ya en la lejana época del Paleolítico, las numerosas cuevas o cavernas sustentadas por la formación cárstica del suelo evidencian abundantes huellas del poblamiento humano de este territorio. Grutas como Vitatrescueva, Valpori o Quiliama son un claro ejemplo de paleolíticos asentamientos humanos; otras muchas, de incalculable valor, se encuentran en fase de investigación.

En la época del Neolítico y la Edad del Bronce, Onís ofrece uno de los mejores ejemplos de la conquista de los espacios de montaña por las gentes megalíticas. Los pobladores van ascendiendo y ganando terreno, comenzando las primeras prácticas ganaderas y pastoriles de las comunidades neolíticas, que desde aquella lejana etapa histórica marcará el devenir de las gentes de Onís a lo largo de los siglos.

El yacimiento de Gamonedo y la mina El Milagro (cercana a Bobia de Arriba, donde aparecieron los conocidos como cráneos verdes y también un jarro de la época visigótica), son los vestigios legados por los pobladores prerromanos. El denominado tesoro de Gamonedo, un documento de singular valor, lo componen un hacha plana, diez lingotes de fundición y fragmentos de metal, cuyo cobre representa una alta proporción de arsénico. Éste, utilizado para evitar porosidades y conferir dureza, testimonia el primitivismo de la fase metalúrgica (Bronce antiguo). El mejor exponente español de laboreo del cobre en época prehistórica, junto con la mina del Aramo (concejo de Riosa), es la llamada mina El Milagro o Consuelo, sita en Valdelamesa, que descubrió sus antiguas galerías cuando, en el siglo XIX, se inspeccionó para una nueva apertura. Schulz y Fuertes Acevedo citaron con prontitud los prehistóricos trabajos y materiales descubiertos; en 1888, el segundo daba cuenta así del hallazgo: «en el fondo de las antiguas labores se encontraron restos humanos, cráneos que se supone pertenecientes a la raza céltica pero que nosotros creemos mucho más antiguos dadas las incrustaciones calizas de que se hallaban revestidos, trozos de piqueta de astas de ciervo y otros grandes rumiantes y muchos martillos hechos de la misma asta». Los filones de cobre, rico en plata, ya habían sido explorados en el Bronce antiguo, quedando de testigos una metálica hacha plana, tres mazas de piedra —cantos rodados con acanaladuras para el enmangue—, martillos de cuarcita, dos picos-martillo de asta de ciervo —la parte basal servía de martillo; la punta, de pico— con perforación de empuñadura y cuñas de hueso. También aparecieron restos humanos, tal vez mineros aprisionados por un derrumbe, tal vez enterramientos, al considerarse la mina un recinto funerario.

Contemporánea de El Milagro es la mina de cobre de Avín, donde se hallaron, igualmente, útiles de piedra y asta.

Así pues, esta tierra abunda en indicios de la existencia de asentamientos humanos prehistóricos, que al correr del tiempo tomarán nombre cuando se escriba que, allá por el siglo I, en el «apacible, ameno y recatado Onís» penetran los Vadinienses, prerrománica tribu de origen indoeuropeo, de probados jinetes y guerreros, que, en busca de un clima benigno y ricos pastos, finaliza su larga migración desde la Europa central para quedar permanentemente asentada sobre las riberas del río Güeña. Aquí se funden con los pobladores autóctonos, dando origen a distintas gentilidades que ocuparon la zona e instauraron una peculiar cultura, producto de la adaptación del lenguaje, la religión y las costumbres vadinienses a los ancestrales ritos y creencias de la zona.

El dominio romano se hace presente en esta tierra (19 a. de C.-411 d. de C.), como refleja la abundantísima toponimia al respecto, sin duda atraído por la riqueza minera de los Picos de Europa, pero tropieza con la ardua resistencia de estas gentes a perder su identidad, celosamente guardada, lo que implica su muy lenta romanización, siendo posible observar que las estelas vadinienses conservan aspectos autóctonos aún bien entrado el siglo III d. de C.; elocuente muestra es el único hallazgo epigráfico del concejo de Onís, la famosa Estela Flavia —procedente del pueblo de Gamonedo y hoy en el Museo Arqueológico—, de carácter funerario, consagrada a los dioses manes y dedicada por Dovidero a su hija Flavia. Formalmente, es similar a otras del concejo de Cangas, disponiéndose el texto en líneas enmarcadas por una cartela. En su base aparecen dos motivos propios de las lápidas vadinienses: una palma o árbol esquematizado y un caballo atado a él, símbolos ambos de la victoria del difunto sobre la muerte, idea que se ve reforzada por la presencia de la leyenda «Flavia vence» en el cuerpo del caballo.

Es probable, por la aparición de ánforas broches y picos, que la mina El Milagro continuara explotándose en época romana.

Por Onís hubo de discurrir la vía romana que, penetrando en Cabrales por los puertos de Áliva, recorría el surco prelitoral hasta Lucus Asturum, la actual Lugo de Llanera (entidad de población del centro de Asturias, a unos 7 km al N. de Oviedo). Su trazado, en buena medida coincidente con el antiguo Camino Real de Santander a Oviedo, deja a su paso por el concejo topónimos tan significativos como La Corredoria, cerca de Avín, y La Calzada, en Benia de Onís.

«Con mucha menos precisión se perfila el descubrimiento de varios objetos de época romana, que no fueron descritos, producidos al parecer en la gruta de Quiliama, cerca de Benia de Onís, que según Octavio Bellmunt [codirector de la monumental obra Asturias, editada entre 1895 y 1900] fueron donados al Museo Arqueológico Nacional» (Yolanda Viniegra Pérez).

Tras la retirada del pueblo romano, penetra débilmente el influjo godo (411-722). En la mina El Milagro se encontró un hermoso jarrito ritual visigodo, de estrecho cuello troncocónico, cuerpo ovoide y pie de progresivo ensanche; es un fiel indicio, por otro lado, de la temprana cristianización de aquellos vadinienses romanizados. En estos jarritos eucarísticos del siglo VII, inspirados en modelos del mundo copto, los oficiantes propietarios solían grabar su nombre.

Topónimos como Pelamoro, La Medina, La Matamorisca, etc., evocan, sin duda, que los vecinos de estas tierras fueron los primeros en acudir, allá por el 718, a la voz alzada por Don Pelayo en el monte Auseva llamando a la sublevación contra la invasión musulmana, que daría luego origen a aquel pequeño reino surgido a la sombra protectora de la montaña de Covadonga. El primer gran hecho histórico al que habría que referirse, por afectar aunque sea indirectamente a Onís, sería la batalla de Covadonga —con la que, según Ana Belén de los Toyos, comienza simbólicamente la Edad Media tanto en Onís como en el vecino concejo de Cangas—, pues tras ella, y siempre según el testimonio de autores como Sánchez Albornoz, los musulmanes huyeron atravesando el territorio de lo que hoy sería el concejo de Onís para descender al Cares por la canal de Trea; parece que majadas de Onís como Belbín, Arnaedo o Vegamaor fueron testigos de esa huida que la tradición y la leyenda hacen acabar muy cerca de Espinama (Cantabria), donde los musulmanes fueron sorprendidos por el argayo (corrimiento de tierra) del monte Subiedes. El propio escudo municipal quiere hacer referencia a estos hechos: la participación de Onís en el inicio de la Reconquista y el paso de los árabes por su territorio.

Del periodo de la Monarquía Asturiana nos llega alguna noticia de la vida pública local. Las referencias documentales al territorio de Onís encuentran su eco más antiguo en el Libro de los Testamentos de la Catedral ovetense, donde se nos dice que en el año 857 el rey Ordoño I y su mujer, Mumadonna, donaron a la Iglesia de Oviedo y al obispo Serrano el monasterio de Santa Olalla de Onís, hoy iglesia parroquial de Benia de Onís, y una extensa viña. A partir de ahí hay referencias varias acerca de Onís, aunque en 1115 aún el territorio esté incorporado al de Cangas; será en 1231 cuando haya una mención a Onís como entidad individualizada (bajo la jurisdicción de un notable representante regio, Sebastián Gutiérrez), algo que se repite en 1367, cuando participa en la hermandad de concejos que apoyan a Pedro I frente a Enrique de Trastámara. Otra referencia a Onís como entidad concejil individual procede de 1504, estando como tal presente en la Junta General del Principado y formando parte del partido de Llanes para la elección de diputados.

Resultan de especial interés las Ordenanzas Municipales del siglo XVI (1573), a través de las cuales conocemos que Onís, concejo por entonces ya con plena autonomía, se regía por dos jueces nobles y por los regidores de cuartos en que se organizaba el territorio (Avín, Benia de Onís, Villar y Bobia) y de tres escribanías propiedad de la Casa de Cebos —la familia más influyente en el término en los ss. XVI y XVII— y de la de los Estrada. Juan González de Cebos adquirió en 1611 las alcabalas (tributos en contratos de compraventa y permuta) de Onís por la cantidad de 67.000 maravedíes, traspasándolas en favor del concejo, y sabemos que, tiempo después, la blasonada Casa de Cebos fue convertida en hospital, durante la Guerra de la Independencia, para el ejército y las partidas que tan profusamente operaban en la zona.

Otras casas distinguidas tuvo también Onís, como las de Labra, Sarro, Moro y la principal de Noriega —o del Taranco, en el cuarto de Villar—, de las que sin duda surgieron ilustres onisenses, que prestaron sus servicios destacando en los más variados campos (militar, diplomático, científico, etc.), como D. José de Onís, cónsul de España en varios países, D. Ramón Pellico, arquitecto, o el médico D. Ildefonso Martínez, entre otros hombres de cuyo espíritu emprendedor y carácter generosamente vital participan hoy las gentes de esta tierra, como herederos de un pasado histórico singularmente excepcional, del que sin duda queda aún mucho por investigar.

En el Onís de la Edad Moderna la actividad ganadera y pastoril era el gran motor de su economía. Así, según el Catastro del Marqués de Ensenada, en 1752 constituían su cabaña 3.926 cabezas de ganado ovino, 2.549 de vacuno, 2.020 de cabrío, 1.408 de porcino y 18 de equino. En primavera las reses subían a los pastos comunales de los puertos de Onís, donde los pastores, instalados en las cabañas de sus majadas o vegas, elaboraban manteca y queso; ganado y cuidadores permanecían allí durante los meses estivales.

En las erías, agrupadas en la zona central del concejo (valle del Güeña), se sembraba escanda un año y, al siguiente, maíz con alubias blancas, plantando cáñamo algunos años. Muy valiosa era, asimismo, la aportación en fruto de los castaños, avellanos, nogales y manzanos —de los que, según Ensenada, no se hacía sidra.

En 1752 Ensenada inventariaba un total de 20 molinos harineros en funcionamiento, 4 fraguas y 2 almagreras, así como escasos oficios artesanos (8 sastres, 4 carpinteros y 4 herreros), más un maestro de primeras letras, un cirujano y un arriero.

En las postrimerías del siglo XVI (1594), su población alcanzaba los 194 vecinos; en 1643 había 333, 159 en 1694, y 188 en 1714; a mediados del siglo XVIII, el citado Catastro registra 404 vecinos; por último, el censo de Floridablanca contabiliza 1.136 habitantes en 1787; el 13,08% de los varones mayores de 16 años eran agricultores, el 4,9% labradores y el 8,17% restante jornaleros, lo que «evidencia la fuerte especialización ganadera de Onís» (A. B. de los Toyos). La vida de la comunidad se regía por los concejos o asambleas vecinales, cuya reunión tenía lugar, tras la misa dominical, en el campo de la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Benia de Onís.

Como bien apunta De los Toyos, «la estructura productiva de Onís no acusó cambios importantes a lo largo del siglo XIX». El pastoreo y la agricultura —a la que se incorporó el cultivo de la patata para consumo campesino— continuaron siendo los pilares básicos de la economía municipal, a la que a fines de esta centuria y comienzos de la siguiente aportaban su granito de arena las industrias tradicionales de molinos y telares, minas de cobre, azogue y carbón o la novedosa fábrica de manteca y quesos de Benia de Onís. Había mercado semanal, los miércoles, y dos concurridas ferias de ganado y productos del país en Benia de Onís, cada 15 de mayo y 19 de octubre. Por su parte, la población siguió incrementando sus efectivos durante la segunda mitad de esta centuria; así, en 1857 tenía 1.174 habitantes y en 1900, 2.053 hab. Sin embargo, desde principios del XX se resiente de la marcha de «excedentes» poblacionales a América (a Cuba, sobre todo) y, dentro del territorio español, a Madrid y Andalucía entre otros destinos; el censo de 1910 registraba 2.241 habitantes; a partir de entonces comienza un imparable declive: 2.190 hab. en 1920, 2.041 en 1930, 2.000 hab. en 1950, 1.806 en 1960, 1.522 en 1970...

Durante la guerra de la Independencia contra el invasor francés, Onís padeció las calamidades de la invasión francesa capitaneada por el general Bonet, en dos episodios distintos, uno en mayo de 1809 y el último en 1810, haciendo de hospital del ejército el palacio de Cebos.

También sufrió Onís —donde el pretendiente don Carlos contó con adeptos— las consecuencias de las guerras carlistas: en 1835 pasó por el concejo una partida con tropas al mando del coronel carlista Arroyo y Flórez Collar, que incendiaron el archivo municipal.

La escasez presupuestaria llevó a proponer la supresión del concejo y su integración en Cangas en 1868, algo que salió publicado en el Boletín Oficial del Estado el 1 de enero de ese año y que rechazaron los vecinos.

A finales del XIX, el obispo Martínez Vigil reorganizó la diócesis, creándose las parroquias de San Antonio de La Robellada y la de Nuestra Señora del Buen Suceso de Bobia, que se sumaron a la de Santa Eulalia de Onís, la única existente hasta entonces.

Hubo durante la primera mitad del XX cierta actividad política animada por publicaciones locales como El aceite para el candil (1913), periódico republicano y anticlerical de A. Justo Rosete, y El candil del hogar (1915-1916), de carácter clerical, redactado por el párroco de Benia de Onís.

El período republicano se abrió con la victoria republicana del 14 de abril de 1931, mientras en 1933 triunfó la coalición de derechas y en 1936 el Frente Popular.

También la guerra civil afectó al concejo, que fue escenario de batallas como la de La Robellada (septiembre de 1937), donde el ejército asturiano resistió a las sublevadas tropas de la brigada Navarra V, aunque poco a poco fueron cayendo las distintas poblaciones del concejo mientras las brigadas navarras proseguían su avance hacia el Sella.

La etapa democrática se inicia el 15 de junio de 1977 con la victoria de la UCD, partido que logra el mayor número de votos en el concejo y repite triunfo en los comicios municipales de 1979, pero a partir de esta fecha las victorias del PSOE se han sucedido en las distintas elecciones locales.

En 1994 visitó el concejo (la pradería de Lindebobia) Felipe de Borbón, para hacer entrega a los pastores de Picos de Europa del Premio al Pueblo Ejemplar que otorga anualmente la Fundación Principado de Asturias, expresando su satisfacción por entregar el galardón a «unas mujeres y unos hombres que han sabido ganarse la admiración y respeto de todos por su abnegada y ejemplar lealtad a unas tradiciones y unos modos de vida cuyas raíces se hunden en el tiempo». Un monolito en el centro de la pradería recuerda esa fecha.

Bibliografía

DIEGO SOMOANO, Celso: «Onís», en Asturias a través de sus concejos, Edit. Prensa Asturiana, S.A. - — La Nueva España, Oviedo, 1998.

FERRERO BERNALDO DE QUIRÓS, Manuel: «Onís», en Gran Enciclopeda Asturiana, tomo X, Gijón, 1970.

NUÑO PÉREZ, Fernando: «Onís», en Gran Enciclopedia Asturiana, Gijón, 1981.

RODRÍGUEZ MUÑOZ, Javier: «Onís», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo XX, Gijón, 1996.

VINIEGRA PÉREZ, Yolanda, y DE LOS TOYOS DE CASTRO, Ana Belén: Onís, colección «Asturias, concejo a concejo», edit. Real Instituto de Estudios Asturianos, Oviedo, 2000

Por encima pasa la carretera general. Es una cavidad natural formada por tres grandes pilares y hermosos arcos que, ensanchando en la parte superior, se unen, dejando en el centro un espacio circular por donde penetra la luz cenital, corriendo por allí el riachuelo Güeña, en cuya margen, dentro de la gruta, brotan altos nogales cuyas copas salen por la claraboya indicada.

Esta cavidad se encuentra en pleno centro del pueblo de Avín y su acceso es sumamente sencillo y carente de todo peligro ya que posee numerosas entradas de acceso enormemente abiertas como grandes puertas que dan paso a un interior con abundante luz que penetra por grandes oquedades presentes en el techo. La cantidad de luz es tal que en su interior pueden crecer plantas. A esta peculiar gruta abierta y de grandes techos puede accederse en posición erguida, siendo, por tanto, una cueva muy abierta para la que no se necesita ningún experto.

Edificio de piedra del s. XIX, con dos plantas y desván, que se articula en dos cuerpos: uno principal, de planta casi cuadrada, y otro, adosado, de planta más bien rectangular. Tiene tres entradas, una de ellas en la fachada posterior. La fachada del cuerpo principal enseña portal y corredor con una cuidada balaustrada y reloj de sol; en su margen derecho se adosa un añadido posterior, que bien pudiera ser una ampliación de una de las estancias originales: tiene un hueco con arco mirando a la fachada y un ventanal que mira al río. Los balcones del piso superior tienen voladizos sustentados por peanas de piedra y con balaustrada metálica.

El cuerpo adosado más próximo al río no cuenta con el mismo fondo. Posee arco de medio punto en la portada y, sobre ésta, tres ventanas, con la central rodeada por un alfiz; sobre la puerta hay también una especie de alfiz de madera que se convierte en tejadillo. En el tejado se abre la buhardilla y se colocan a modo de decoración borlas en las esquinas. La casa está precedida por una gran finca rodeada por muro de mampostería.

Sencilla capilla del XVII, bien conservada y cercana a la carretera AS-114 (Cangas de Onís-Panes), que atraviesa la capital y el concejo de Onís. Posee un pórtico cerrado; nave única, cubierta a tres aguas con armazón de madera; arco triunfal de medio punto, que arranca de molduradas impostas barrocas; la cabecera, cubierta con bóveda octopartita, y un pequeño e importante retablo barroco, procedente del arciprestazgo leonés de Luna.

Durante la invasión francesa del siglo XIX, fueron varias las veces en la que el pueblo invasor se adentró en el concejo, quedando habilitada la capilla de San Roque y sus alrededores como cementerio y la casa de Cebos como el hospital. Hay que destacar en sus luchas contra la invasión francesa a los guerrilleros Escandón y Porlier.

El camino inicia su recorrido junto al cementerio de Benia al lado de la iglesia de Santa Eulalia.

El suelo es un empedrado flanqueado por dos muros que en seguida comienza a ascender. A escasos 20 metros aparece un pequeño sendero a la derecha que se adentra en el bosque y que no debe tomarse. Siguiendo por el camino principal se observa una nueva desviación a la derecha que en este caso si hay que tomar. Continua el camino protegido por los muros cubiertos de matorral y avellanos entre cuyas ramas se puede observar, ya desde cierta altura,la iglesia de Santa Eulalia.

Pronto se pueden apreciar árboles de gran tamaño, castaños concretamente, y en especial uno que sirve de referencia pues el camino gira hacia él a la izquierda no debiéndose tomar la desviación que a la misma altura se dirige hacia la derecha.

La calzada sigue ascendiendo entre unos matorrales,ya que el bosque desaparece a partir de aquí, pasando cerca de una cuadra donde crecen un cerezo y dos ciruelos.

Continúa ascendiendo entre matorral espinoso de árgumas, zarzas y algún endrino para más adelante presentar un desvío a la derecha que no hay que tomar sino que hay que continuar a la izquierda junto a un muro. En este punto ya puede contemplarse con claridad cuetu grande a la izquierda y abajo en el valle se divisa la carretera general y los pueblos de Benia y Avín.

Se llega,al fin, al collado entre los dos cuetos donde se encuentran dos cuadras, este lugar se denomina Los Novales. El camino continua entre estas dos cuadras encajado entre dos muros muy tomados por el matorral que sería necesario desbrozar. A la altura de un árbol que crece en el margen izquierdo hay que girar hacia él y abandonar el camino en ligero ascenso hasta atravesar un pequeño prado con un bebedero para el ganado. Es necesario agacharse ligeramente para atravesar un alambre y después comenzar una subida más pronunciada en zig-zag hasta alcanzar la cima.

Esta privilegiada atalaya permite observar los pueblos situados a lo largo del norte del concejo: Benia, Avín, Talaveru. Además pueden observarse perfectamente el pico Hibéu, el Sueve,parte del Cuera en definitiva todos los picos del norte del concejo y algunos de Cangas y Cabrales. Dirigiendo la mirada al sur,sureste y suroeste se pueden contemplar los pueblos de Bobia baju, Bobia riba, el pico Pandescura, y al fondo Los Picos de Europa observándose claramente la Peña Santa.

Duración aproximada: 1 hora y media.

Desnivel: 324 metros.

Dificultad: Baja.

Comarca del Oriente de Asturias

Centro para la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible «Las Montañas del Quebrantahuesos» - Centro de Intepretación

En el municipio de Onís

Ubicación: Finca Tullidi, en Benia de Onís, capital del concejo o municipio asturiano de Onís que dista 88 kilómetros de la ciudad de Oviedo, capital de la comunidad autónoma del Principado de Asturias.

Fecha de inauguración: 20 de julio de 2010.

Horarios:

  • Verano (del 1 de julio al 30 de septiembre), Semana Santa y puentes festivos: Todos los días de 11:00 a 14:00 y 16:30 a 20:30 horas.
Centro para la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible «Las Montañas del Quebrantahuesos» - Centro de Intepretación
Centro para la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible «Las Montañas del Quebrantahuesos» - Centro de Intepretación
Capilla de San Roque
Capilla de San Roque

Capilla de San Roque

En el municipio de Onís

Sencilla capilla del XVII, bien conservada y cercana a la carretera AS-114 (Cangas de Onís-Panes), que atraviesa la capital y el concejo de Onís. Posee un pórtico cerrado; nave única, cubierta a tres aguas con armazón de madera; arco triunfal de medio punto, que arranca de molduradas impostas barrocas; la cabecera, cubierta con bóveda octopartita, y un pequeño e importante retablo barroco, procedente del arciprestazgo leonés de Luna.

Escultura «Homenaje a los pastores de los Picos de Europa»

En el municipio de Onís

Placa conmemorativa del Premio Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar: Pastores de los Picos de Europa, 1994

Este galardón fue creado por la Fundación Príncipe de Asturias para distinguir a aquel pueblo que destaque por la conservación y dedicación al patrimonio rural, histórico, cultural o paisajístico de la zona.

En esta ocasión, el premio recayó en los Pastores de los Picos de Europa por «formar un colectivo humano con unos valores ...

Escultura «Homenaje a los pastores de los Picos de Europa»
Escultura «Homenaje a los pastores de los Picos de Europa»
Puente Vieyu del Dobra
Puente Vieyu del Dobra

Puente Vieyu del Dobra

En el municipio de Amieva

Situado en el tramo final del Camino Real de Amieva (que se ha dado en popularizar como Senda del Arcediano), se levanta sobre el Dobra este hermoso puente, a unos 400 metros del caserío de Puentedobra. Su factura parece ser medieval, aunque probablemente se levantó en el lugar de otro anterior; su perfil es alomado, tiene un único arco ligeramente apuntado y formado por sillares regulares. Su suelo en cantos rodados es resto de la antigua vía romana que unía la zona con la Meseta.

Parque Nacional de los Picos de Europa

En el municipio de Cabrales

Los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa, tal y como aparecen en el Pan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Nacional de los Picos de Europa (P.O.R.N.P.E.) del 8 de abril de 1994 y en el proyecto de ley de declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa, discurren desde la confluencia del Urdón-Deva por el espolón que cierra por el Este la cuenca del primero, se toma la dirección Oeste, siguiendo el límite provincial entre Cantabria y Asturias ...

Parque Nacional de los Picos de Europa
Parque Nacional de los Picos de Europa
Lago Enol
Lago Enol

Lago Enol

En el municipio de Cangas de Onís

El lago Enol está situado en el macizo occidental de los Picos de Europa o del Cornión, en una depresión situada a 1.070 metros de altitud y enmarcada entre el pico Mosquital (1.268 m), la Porra de Enol (1.274 m) y el cerro Sohornin (1.183 m). Se encuentra a 11 kilómetros por la carretera de Covadonga y a una altitud de 1150 metros sobre el nivel del mar.

El Enol es una extensa cubeta de 80.000 m2, y un calado máximo de casi 24 metros, con 750 metros de longitud y 415 de anchura máxima ...

Playa Arenal de Morís

En el municipio de Caravia

La punta de La Braniella, que delimita por el este el concejo de Caravia, protege el espacioso Arenal de Morís, una de las playas de mayor ocupación turística de la zona.

Características generales:

  • Longitud playa: 770 metros
  • Anchura media: 65 metros
  • Grado ocupación: Alto
  • Grado urbanización: Semiurbana
  • Paseo marítimo:

Tipo de playa:

  • Composición: Arena
Playa Arenal de Morís
Playa Arenal de Morís
Circuito de karting Soto de Dueñas
Circuito de karting Soto de Dueñas

Circuito de karting Soto de Dueñas

En el municipio de Parres

El circuito de karting de Soto de Dueñas cuenta con una pista de 750 metros de longitud a la que se pueden realizar diferentes variantes en función de las necesidades de cada ocasión.

Las instalaciones del circuito incluyen un amplio parking, una cafetería con terraza/mirador sobre el circuito, una tienda de karts y accesorios, una zona de boxes/taller para karts de competición, un aula multimedia (para cursos/presentaciones, etc.) y una carpa cubierta, equipada con pista para cursillos ...

Situación Apartamentos rurales Gamonedo